lunes, 17 de diciembre de 2012

Sesión continua - El cartero siempre llama dos veces.

En realidad no podemos asegurar que eso sea verdad o que sea una leyenda urbana. Francamente, nos inclinamos a pensar que cada cartero llamará las veces que considere necesarias, depende de a quién esté llamando y del humor del que se encuentre en ese momento, sobre todo porque queremos seguir pensando que todo es relativo. Pero lo que sí sabemos es que “la primera impresión no concede una segunda oportunidad”.

De hecho ni siquiera en el cine: no es que el remake, con Jack Nicholson  y Jessica Lange, fuera malo, pero permitidnos opinar que el original, con John Garfield y (sobre todo) con Lana Turner, es insuperable. Aunque muchos de vosotros, jovencitos, no sepáis ni de lo que estamos hablando.

Sin duda “La primera impresión es la que cuenta”. Y, si no me creéis, echad un vistazo, por favor, a esa versión de la que os hablamos, y luego nos decís si es posible mejorar esa impresionante y sugerente primera aparición de Lana Turner como mujer fatal inesperada, e improbable, en una remota estación de servicio perdida en el centro de ninguna parte.


Ya hemos hablado en otras ocasiones de esa primera impresión. Todos los estudios de marketing, ventas, psicología aplicada, etc., están de acuerdo: esa primera impresión que nos produce la primera visión de algo, esa que se produce en el primer nanosegundo, y que se fija entre los dos y los cuatro primeros minutos, es muy difícil de cambiar. (¡El primer minuto en el ámbito telefónico!). Esa primera impresión nos influirá ya en todo lo que pueda ocurrir a continuación. Tampoco queremos interpretar eso a pies juntillas, y además (ahora que nadie nos oye) sabemos de buena tinta que, por suerte o por desgracia, algunos de nosotros somos capaces de cambiar cualquier impresión, por mucha impronta que esta haya marcado . ¡Faltaría más, para eso estamos! Pero es bien cierto, creednos, que, si esa primera impresión ha sido nefasta, es mejor que desaparezcas y vuelvas a aparecer de nuevo. "A grandes males…"

En fin que lo que tratamos de deciros es que, en lugar de tener que desaparecer y volver a aparecer de nuevo, tras un cambio radical que no solo será costoso a todos los niveles, sino que obligará a cambiar absolutamente tu filosofía personal o empresarial, más vale estudiar lo suficiente tu forma de presentarte en sociedad, para hacer que, sin abandonar tu personalidad ni falsificar tus auténticos principios, esta se ajuste a los canones que imperan en esa neblinosa realidad que es la simpatía, el “caer bien”, la empatía a primera vista. Porque luego podemos garantizar que todo lo demás será bastante más fácil y agradable.

Ya lo sabéis: el cartero siempre llama dos veces, o no. Las oportunidades no suelen hacerlo, y la segunda oportunidad de dar una primera impresión simplemente no  existe. ¿Ya sabes cuál es la que tu causas? ¿Estás a gusto con ella? Piénsalo dos veces.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Sesión continua - El Halcón Maltés

En el mundo de los negocios, como en el de la vida, es primordial definir nuestros objetivos antes de emprender el camino para conseguirlos, y aunque casi siempre creemos tenerlos clarísimos, tanto a ellos como a la forma de conseguirlos, no siempre es así.

¿Seguro que tenemos claro lo que queremos conseguir a corto, medio y largo plazo? ¿Hemos planificado la forma de conseguirlo? ¿Tenemos una estrategia?. Para lograr lo que queremos deberemos tratar con otras empresas y personas. ¿Sabemos qué es lo que queremos transmitir y cómo transmitirlo? Y aún hay más: en toda esta ecuación intervienen también una serie de elementos intangibles que pueden jugar a nuestro favor o en contra nuestra. Por ejemplo, ¿la imagen que proyectamos es la auténtica? ¿Los demás nos ven como creemos que nos ven? ¿Cómo queremos que nos vean? Es más… ¿quiénes son exactamente aquellos a los que nos interesa transmitir esa determinada  imagen o ese concreto mensaje?

 Hay que tener esas respuestas si se quiere optimizar el esfuerzo y contar con garantías de éxito. Saber lo que queremos y lo que quieren los demás, c De lo contrario lmente?. de queómo nos vemos a nosotros mismos y cómo nos ven los demás. ¡Cuestiones existenciales en el mundo de los negocios! Pues claro, ¡igual que en la vida! ¿Alguien lo duda todavía? ¿Alguien duda de lo importante que es tener absolutamente controlado tanto lo tangible como lo intangible en cualquier mundo?

No nos andemos por las ramas: para cualquier empresa lo vital es vender. Y, para vender, el primer paso como saben todos los buenosvendedores es vender, antes que nada, la imagen de uno mismo. La venta es: investigación, información y cierre. Y ¿cómo vas a lograr investigar, si tu imagen no invita a que te confíen sus necesidades? ¿Cómo vas a informar correctamente, si no das una imagen de fiabilidad? ¿Cómo vas a cerrar una operación, si tu imagen noinfunde respeto?

A menudo olvidamos la importancia de esos matices, protagonistas intangibles que dotan de coherencia al conjunto haciendo que nuestra propuesta sea creíble y atractiva, y que tienen en cuenta el mensaje que enviamos, a quién queremos enviárselo, y lo que percibirá cuando le llegue, lo que ya percibía de nosotros antes de que le llegara.

Si no controlamos esos intangibles seremos como ese ramillete de patéticos villanos, estaremos persiguiendo un fabuloso tesoro en forma de halcón, traicionándonos incluso unos a otros, sin saber siquiera si el tesoro es auténtico o no,  sin intuir siquiera que estamos persiguiendo lo que Bogart, parafraseando al bardo inmortal, define al policía que le pregunta como: “El material con el que se forjan los sueños”.

Ese material que los diseñadores buscamos y al que perseguimos dar forma. Porque, en el mundo de los negocios, solo tiene valor si logras con él materializar tus objetivos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Sesión continua - Los siete samuráis.

Zaragoza. Cámara de Comercio. Noviembre de 1999. “1er. Congreso de Franquiciadores de España”. Corren los tiempos del marketing duro, de las políticas agresivas de mercado. El libro de cabecera de la mayoría de los ejecutivos es “El arte de la guerra” de Sun Tzu, y los vendedores solo salen a la calle, como kamikazes, después de haber escuchado himnos militares y haber ensayado sus mejores golpes de karate con maniquíes al uso, convencidos de que el cliente es ese tipo al que hay que venderle lo que sea y como sea.




Allí estaban las mayores franquicias del momento, ansiosas porque cada ponente les descubriera el secreto del millón de dólares: “cómo vender a todo el mundo lo que cada una de ellas quisiera vender”. ¡Y allí estábamos nosotros! Dispuestos a desarrollar nuestra ponencia hablándoles de paz y amor, de lealtad. Como unos hippies del marketing que, en lugar de una katana, fueran armados con su más beatífica sonrisa, y unas tarjetas asociadas a una base de datos, que acumulaba puntos, analizaba clientes, y los agrupaba por hábitos de compra y de cualquier otra índole, y jurándoles que, tarde o temprano, esos clientes crearían clubs, comunidades de compra que se harían poderosas y terminarían imponiendo sus criterios al mercado, y que cuanto antes lo entendieran así y estuvieran preparados para ello mejor sobrevivirían. Hasta aquel momento prácticamenteninguno de los empresarios, allí reunidos, había oído hablar de fidelización, de CRM, de la mayor rentabilidad final de la retención sobre la captación de clientes, etc. etc. Y desde luego ¡ninguno había oído hablar de internet… todavía!

Hoy en día seguramente todos habrán asumido ya que el cliente es el rey y que internet le ha proporcionado el arma definitiva, que los siete samuráis se han convertido en los siete enanitos de Blancanieves y que más vale averiguar lo que el cliente quiere para proporcionárselo, que fabricar cualquier cosa e intentar vendérsela. Y ahora toca entender que internet también es el arma más poderosa de las estrategias de fidelización, nuestra arma más ágil, la que más puedeacercarnos al cliente, a sus hábitos de compra, a sus necesidades, y que lafilosofía CSL (Calidad, Satisfacción, Lealtad), es el bushido del samurái, pero sin katana, es el “paz y amor” de los hippies. Y ese código del honor, y esa filosofía, funcionan mucho mejor que la agresividad. Esa es la nueva armadura, la imagen que debe “vestir” cualquier empresario.

Gracias Kurosawa por tan esplendido film pero, transcurridos los años, seguimos quedándonos con “Hair”.

lunes, 26 de noviembre de 2012

MERRY CHRISTMAS… ¡VA POR VOSOTROS!

Más allá de creencias o preferencias, más allá de acusaciones de consumismo exacerbado, o de excesivos fervores religiosos, la Navidad, para Pantuás, ha servido siempre de magnífica excusa para agradeceros la confianza que depositáis en nosotros, año tras año, y desearos lo mejor para vuestras vidas.

Por eso hemos tratado, con mejor o peor fortuna, de ir más allá de una simple felicitación en estas fiestas. Nuestra intención ha sido la de regalaros lo mejor de lo que es nuestro: lo mejor de nuestra creatividad. Y esperamos, de todo corazón, haberos sorprendido agradablemente cada año por esas fechas y haberos arrancado alguna sonrisa, algún estremecimiento y, ¿por qué no?, haberos provocado algún sentimiento.

Por vosotros y para vosotros… ¡Feliz Navidad!

1999 • EL PIN

Oro, Incienso, Mirra (¡mirra!, ¿qué demonios es la mirra?) …y nuestro Pin. No somos los más tradicionales, pero hay cosas a las que nos hemos acostumbrado desde pequeños y los Reyes Magos son nuestros favoritos por eso quisimos que fuesen ellos los que os llevaran algo nuestro en nuestra primera Navidad con vosotros.



2000 • LOS BOMBONES
Volvimos a elegir a nuestra mascota, convencidos de su encanto, para representarnos en la siguiente Navidad. Y, en esta ocasión, se convirtió ni más ni menos que en chocolatinas que pretendían expresaros, lo más gráficamente posible, nuestros más dulces deseos.



2001 • LA BOLA
Allá fue, otro año más, nuestro gato. Esta vez se disfrazó de bola navideña, con la habilidad de Mortadelo, para poder pasar con vosotros, si le admitíais, todas las fiestas. Colgado del árbol para velar y disfrutar con villancicos, luces, champan y vuestra felicidad.




2002 • EL JUEGO
Esta vez quisimos proponeros un juego, la primera parte era sencilla: encontrar, en una sencilla pero  sutil composición, el espíritu de la Navidad, pero la segunda era más compleja y más satisfactoria: encontrarlo en las cosas más cotidianas que son en realidad las importantes, apreciar como, todas ellas, se transforman en esas fiestas.




2003 y 2004 • LOS CUADERNOS DE NAVIDAD
Editar un libro no es tarea fácil. Menos aún cuando tienes que escribir las historias, realizar las ilustraciones y las fotografías, y dotar a todo ello de un especial cariño, pero lo hicimos. ¡Todo sea por vosotros!. Y tenemos que confesar, ahora que no nos oye nadie, que nos encantó tanto hacerlo que, con nuevas historias e imágenes, repetimos al año siguiente.




2005 • El DVD
Ese año salimos a la calle e hicimos las mejores fotografías que pudimos de nuestra ciudad en Navidad. Madrid se engalana en esas fiestas y, parafraseando a Serrat, “está tan bonita que da gusto verla”. Grabamos las fotos en un DVD, lo envolvimos en un estuche con nuestra ciudad silueteada, le añadimos a Nat King Cole cantando, y nos quedó un cocktail más navideño que el ponche caliente.





2006 • VOSOTROS
Ese año quisimos enviaros lo mejor de las Navidades, dentro de unas autenticas y artesanales cajas de original piedra paleva, de Intermón, pero no cabíais. Así que nos las apañamos para que al menos, al mirar dentro, no quedase ninguna duda de que vosotros sois lo mejor de la Navidad.





2007 • UNA BROMA
Vaya por delante que Santa Claus no nos cae mal, pero ya hemos dicho que los Reyes Magos son nuestros favoritos, y les consentimos demasiado, aunque no sabíamos que también eran unos gamberretes capaces de gastarle tal broma a Papá Noel. En fin no creemos que llegara la sangre al río. Era Navidad.





2008 • CRISIS
Esa puñetera había llegado sin avisar y se estaba poniendo ya pesada. La forma de protesta más callejera: un graffiti, nos dio la excusa para pedirle a Santa Claus un poco de ayuda. Usando su Navidad, en anglosajón, él, sin rencor alguno, nos echó una mano para intentar cambiar la actitud y la visión de las cosas más negativas.





2009 • LA FOTO
Regresamos a los orígenes: A la manera más tradicional, a la más vieja usanza, nos esmeramos en realizar una fotografía sin trampa ni cartón, sin ordenador, ni efectos especiales. Colocamos manualmente cada bola y cada vela, apagamos las luces, encendimos las velas, “e… voilà”. La calidez de la Navidad os fue servida.



2010 • EL CALCETÍN
Ya, ya sabemos que tenéis calcetines de sobra, por supuesto. ¡Y a la moda!, pero Santa Claus es muy tradicional, se siente mucho mejor cuando cumplen con el rigor navideño. Así que no quisimos que de ninguna manera fuera a pasar de largo por vuestras casas y os enviamos uno de verdad de Navidad. Además… se lo debíamos a Santa.





2011 • EL OPTINOTICIÓGRAFO
La crisis no cedía y se hacía irrespirable, todos los días amanecían con agobiantes noticias. Sentimos que debíamos hacer algo más que pedir ayuda a la Navidad. Estábamos seguros de que también existían buenas noticias a pesar de todo, así que adquirimos un compromiso para todo el año: iniciar un noticiero propio para encontrarlas y transmitirlas. Y os solicitamos que también nos ayudarais a encontrarlas. Porque, después de todo, todo lo que hacemos lo hacemos para vosotros y con vosotros.





2012 • EL BILLETE DEL BANCO DE PROPÓSITOS PANTUÁS 
Al más puro estilo Willie Wonka, os enviamos un billete por valor de 365 oportunidades de curso legal, con nuestros mejores deseos para que se cumplieran durante el año 2013.



2013 • LA RECETA DE NAVIDAD
Los ingredientes de la Navidad mezclados con todo nuestro cariño para celebrar la Navidad y el comienzo del nuevo año.

2014 • LA VIE EN ROSE 
¡Que nunca falte el optimismo! Este año queremos ayudar a ver el vaso siempre medio lleno con nuestras "gafas de la felicidad" con ellas verás realmente la vida de color de rosa!
¡Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo!



Sesión continua - El discurso del rey


No siempre es fácil mostrarte tal cual eres ante tu rey. En Pantuás estamos convencidos de que no basta con ser un profesional, hay además que demostrarlo y comportarse como tal y, en ocasiones, eso es más complejo de lo que parece.

A veces incluso, ¡paradoja de paradojas!, comportarte como un profesional puede granjearte precisamente las suspicacias de tus propios clientes: Gran parte de nuestras acciones y actuaciones están influenciadas por teóricos axiomas que, en forma de sentencias asertivas, llevamos escuchando toda nuestra vida. En el mundo laboral, por supuesto, eso también ocurre.

¿Quién de nosotros no ha escuchado durante toda su experiencia laboral: “El cliente siempre tiene la razón” o “El cliente es el rey”? Dios nos libre de poner en cuestión, a estas alturas, que efectivamente el cliente es nuestro rey. Pero, ¡ojo! Por muy delicado que sea plantearlo: ¿Es del todo cierto que el cliente siempre tiene la razón? ¿No es posible que, en alguna ocasión, su discurso pueda estar equivocado o, al menos, que el rey tartamudee al desglosarlo? En esas ocasiones, un auténtico profesional tiene la obligación de plantearlo, sobre todo si estima que esa equivocación influirá negativamente en el resultado final del trabajo que se va a realizar.


Algunas profesiones, a mayor abundancia, resultan en algunas de sus vertientes suficientemente conceptuales, suficientemente intangibles, como para que supuestos lugares comunes den a la mayoría de las personas la sensación de poder dominarlas sin previos estudios específicos, sin conocimientos concretos de las mismas. Determinadas áreas del diseño, para nuestra tortura, están así estigmatizadas, y frases como “Para gustos los colores” o “Sobre gustos no hay nada escrito”, parecen dar la razón a quienes así piensan.

Sin embargo, como decimos en uno de nuestros slogans, “Sobre gustos, en realidad, sí hay mucho escrito”… y pintado, esculpido, compuesto, etc., y mucho es lo que hay que estudiar antes de atreverte a diseñar, porque además un diseño es mucho más que una simple cuestión de gustos. Un diseño debe obedecer a múltiples premisas y estar respaldado por una importante base de conocimientos de arte, de herramientas, tecnologías, disciplinas variadas, medios de comunicación y de diseño propiamente dicho y, sobre todo, del estudio del publico objetivo y del objetivo final.

Pero, en base a esas dichosas y sempiternas frases, el papel que a veces parece obligársenos a desempeñar es ¡ni más ni menos que el de  tener que discutirle al rey sus propios gustos! Así, por ejemplo, un cliente nos dice de repente aquello de “no me gusta ese texto, o ese color…”, y no importa lo violento que resulte, no queda más remedio que ser un profesional y sacarle, con toda delicadeza, de su error: “Majestad, discúlpeme, no hemos realizado el diseño pensando en Ud. sino en lo que Ud. pretende conseguir con él y, créame, hemos utilizado todos nuestros conocimientos, y hemos realizado innumerables combinaciones y permutaciones, hasta dar con el texto y color idóneos”.

En algunos casos el cliente finalmente decidirá incluso en contra de nuestro criterio, pero habremos cumplido con la obligación de dar nuestra opinión de expertos, de profesionales. Y eso, podemos asegurarlo, no siempre es fácil ni se comprende. No obstante, nuestro discurso seguirá siendo sincero desde el punto de vista profesional, porque en Pantuás, el cliente, precisamente por ser quien es, nos merece más respeto que todas las demás casas reales juntas.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Sesión continua - Lo que el viento se llevó

Antes de que llegara el viento todo era calma. Las ideas reposaban al sol, como ropa tendida por la imaginación; la creatividad, ese tesoro escurridizo que no todo el mundo parece poseer, se tomaba el tiempo necesario para conquistar a la inspiración, y los hechos, los actos, y los efectos de esa maduración florecían al salir a la luz del sol que iluminaba los resultados sin ser capaz de descubrir jamás grandes defectos. 
















Pero luego, más tarde, llegó el viento. El viento huracanado de las prisas, de la urgencia, del “lo necesito de hoy para hoy”, o peor aún del “lo necesito de hoy para ayer” chiste trasnochado y perjudicial sobre todo para el que lo cuenta. La sociedad enterase vio arrastrada por el viento. Todo se convirtió en consumo rápido, veloz, obligatoriamente inmediato. Una competitividad feroz terminó por imponer que las acciones fueran más rápidas que cualificadas, era más importante que estuvieran de inmediato en el escaparate social que el hecho de que convencieran de inmediato por su factura. Y, volviendo como siempre a lo nuestro, un buen diseño, como cualquier cosa bien hecha requiere de tiempo. Además, se puede asegurar que si no se emplea el tiempo necesario para organizar lo que se pretende, se tardará después el triple de tiempo, perdiéndolo en cambios, modificaciones, rectificaciones, etc. Tal vez se tarde una semana en hacer coincidir las agendas de los implicados, en definir los objetivos y calcular los presupuestos, pero de no hacerlo así tardaremos después tres semanas más en dar con la idea definitiva que ponga a todos de acuerdo.

Pero llegó el viento social y, mientras robaba el tiempo, intentamos explicárselo, pero nos replicó, con su fino bigotillo y su socarrona sonrisa de Clark Gable: “Francamente, queridos, me importa un bledo. Lo necesito para ayer”.

Así que terminas haciéndolo así y cuando sufridas las consecuencias de las prisas, observas los resultados, te dices a ti mismo, dramáticamente, como Escarlata,: “Juro que no volveré a pasar hambre de tiempo”.

Solo hasta que vuelve a llegar el viento, te azota inmisericorde con su desprecio del tiempo robado y repite imperioso: “No puede ser. Lo necesito para ayer”. Y entonces, cansado, agotado de pelear por lo que es lógico, te dices a ti mismo: “Esto es absurdo. Voy a hacerlo… y ya lo pensaré mañana”.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Sesión continua - Toma el dinero y corre


Una de las escenas más surrealistas y cómicas de la historia del cine tenía que ser, cómo no, creación de Woody Allen. Seguramente todos habréis disfrutado del momento en el que Woody intenta atracar un banco pasándole una nota al cajero en la que le escribe precisamente algo parecido a: “¡esto es un atraco, no hable y deme el dinero!”.

El caso es que su intento de discreción se convierte en una auténtica feria cuando el cajero, que no entiende lo que allí está escrito, pregunta qué dice la nota y, ¡en discrepancia con el protagonista, que es quien la ha escrito!, empieza a consultar a todo el mundo, y todos están de acuerdo en que pone cualquier otra cosa, menos lo que pone en realidad. ¡Hilarante!... en el cine.



En la realidad, sin embargo, no es tan gracioso. Algunos presupuestos de la competencia que hemos visto últimamente, podrían haber sido escritos por el protagonista de esa película. De hecho podrían decir exactamente lo mismo. Porque en realidad es un auténtico atraco presupuestar con precios tirados a la baja, e incluso con algunas opciones teóricamente gratuitas, soluciones que no sirven en absoluto para satisfacer las necesidades reales del cliente.

¿Cómo se puede realizar una oferta para un cliente sin estudiar primero su perfil, sus necesidades, sin un mínimo briefing? Investigar, no solo lo que el cliente quiere sino lo que en realidad necesita, es la obligación de cualquier profesional que se tenga como tal antes de pasar a ofrecerle ninguna solución, por poco precio que esta tenga. ¿Desde cuándo algo resuelve las necesidades de un cliente por el simple hecho de ser gratis? Eso suponiendo que lo sea, porque todos sabemos que finalmente cualquier cosa, sin precio, termina necesitando un enorme presupuesto para llegar hasta la solución final habiendo gastado además tiempo, confianza, energías e imagen.

Últimamente, potenciadas por la crisis, un montón de propuestas económicas se disfrazan de galimatías apenas entendibles y prometen hacer lo mismo que soluciones con un coste más alto y que fijan su prioridad en el objetivo, en la investigación, y en encontrar la solución idónea y más rentable.

Es duro decirlo, pero esas ofertas están desprovistas de ética y profesionalidad y buscan secuestrar una operación sin preocuparse de la validez, rentabilidad y coherencia del trabajo realizado. Son ofertas que no buscan la fidelización del cliente, esa que solo se consigue esforzándose por satisfacerle y retornarle con creces la inversión realizada.

En Pantuás queremos pervivir de nuestro trabajo y de esa filosofía de lealtad “cliente-diseñador”. Seguiremos ofertando calidad y excelencia. Y, aunque nos encanta Allen, jamás  apostaremos por la filosofía del “toma el dinero y corre”.

martes, 30 de octubre de 2012

Diseño Diferencial

 

Pruébalo en cualquiera de sus variedades para estimular tu negocio.


Renovarse o morir: no creemos que nadie dude de esta aseveración a estas alturas. Cada cierto tiempo todos necesitamos una renovación: de ideas, de look, o simplemente de energías. “Si quieres quedarte donde estás, corre todo lo que puedas”. La competitividad del mundo actual es salvaje, no puedes “dormirte en los laureles”, necesitas estar completamente despierto, vivo, dinámico. Todo el mundo tiene la misma necesidad, todos los competidores que tienen similares productos, similares precios, similar marketing, están constantemente pujando por hacerse protagonistas del mercado.

Nosotros estamos convencidos de que todos los personajes tienen, sin embargo, su propia personalidad. Ahora bien… ¿son conscientes de ello?, ¿saben mostrarla? Eso es lo que hará por ti el Diseño Diferencial. El diseño es el factor diferenciador por excelencia. Cuando todo es similar, conseguir que una imagen diga de golpe todo lo que tiene de bueno uno de los protagonistas es definitivo. Las diferencias positivas marcarán el camino, se convertirán en argumentos irresistibles, por eso un autentico protagonista tiene que mostrarlas al primer vistazo. Los tiempos cambian, los medios, los recursos, la materia se transforma, pero el espíritu prevalece, y lo esencial es mantener el espíritu.

En Pantuás estamos poseídos por el espíritu del diseño y eso es lo que nos permite saltar desde los medios más tradicionales hasta los más modernos, desde los clientes más sencillos y con necesidades más básicas, hasta los más complejos y con desafíos más sofisticados. Las bases del diseño son las mismas para todos, recibirán nuevos nombres, distintas denominaciones, pero si tienes los conocimientos necesarios, si sabes cuál es el orden de prioridades, solo tendrás que preocuparte de aplicarlos según el escenario en el que decidas interpretar tu papel con la máxima energía visible.

No sigas durmiendo, prueba nuestro Diseño Diferencial. ¡Despierta! Recupera el apetito y cómete el mercado.

Disfrutamos Diseñando y el Diseño Diferencial es la Demostración Definitiva. 
Déjanos Demostrártelo.



jueves, 25 de octubre de 2012

Sesión continua: "El bueno, el feo y el malo"


En el mundo del cine cada actor representa su personaje, con las indicaciones de un director, y da la replica a los demás dentro de un guión perfectamente establecido. Y todo rueda a las mil maravillas.

Reconozcamos ahora que, durante mucho tiempo, tuvimos nuestras dudas acerca de qué papel representaba Clint Eastwood, cuál Lee Van Cleef, y cuál Eli Wallach. Siempre estuvo claro quién era el guapo, pero eso no entraba en el título. Aún así, el producto final obedecía al objetivo buscado.

 
En los primeros pasos de cada arte, disciplina u oficio, solo los expertos dominan el entorno y son capaces de representar su papel, pero después… las tecnologías simplifican las herramientas, las amabilizan y las acercan a cualquier usuario. Los primeros ordenadores personales comenzaron a demostrar que, a pesar de la publicidad, la “profesión del futuro” no sería ya la de ¡perforista!, y luego ese futuro se nos vino encima. Al principio la informática era cosa de gurús y los simples mortales no osaban ni acercarse a ella, cada cosa debía hacerla un experto. Así pues, los comerciales negociaban un proyecto, los analistas lo analizaban y los programadores lo programaban. No vamos a entrar ahora a matizar cuál de ellos era el bueno, el feo, o el malo, solo diremos que cada uno realizaba su tarea y el proyecto salía adelante con todas las garantías. 

En todos los entornos esas herramientas avanzadas han posibilitado que cualquiera minimamente hábil sea capaz de manejarlas, pero hablemos del entorno de Producciones Pantuás, hablemos de diseño. De repente, cualquiera que haya aprendido a manejar un Power Point o un Photoshop, sobre todo desde que internet ha colaborado a hacer imprescindible la mezcla de unas y otras disciplinas, parece creer poder hacerlo todo a la vez. Un plan de marketing, vender, programar, diseñar… así pues monta, sin más, un teórico estudio de diseño y todo parece valer.

Pero no nos engañemos: aunque nos callemos, por respeto o por educación, todos hemos tenido que hacer auténticos esfuerzos por no reírnos o para no llorar a la hora de contemplar algunas páginas web, algunos anuncios, algunas campañas… Cuando alguien se mete a arreglar algo, sin conocimientos, hablamos de chapuzas. ¿No hemos sufrido todos, en alguna ocasión, auténticas chapuzas de diseño perpetradas por esos espabilados?

A estas alturas de la vida no nos cabe la menor duda de que la teoría del caos es correcta, pero seamos honestos: somos un estudio de diseño que ama el cine, y sabemos que, para que una película funcione óptimamente, lo mejor es que cada uno haga lo que mejor sabe hacer (salvo auténticas genialidades, y genios, reconozcámoslo también, no hay tantos).

En líneas generales, cuando alguien intenta desarrollar todas las disciplinas, aunque sea muy bueno en algo, lo más probable es que todo el mundo termine considerando que es muy malo, y que su trabajo es muy feo.

En Producciones Pantuás intentamos hacer, cada uno lo mejor que puede, eso que mejor sabe hacer, porque, aunque no seamos Jean Reno, el papel que más nos gusta interpretar es el de “El Profesional”.

lunes, 15 de octubre de 2012

Entra en la era de las aplicaciones móviles

Internet móvil ya supera con creces al Internet convencional en términos de tráfico y usuarios. En este contexto, las aplicaciones para iPad, iPhone o Android se convierten en una herramienta de marketing imprescindible.

Ahora convertimos tus publicaciones on-line en una App personalizada para tabletas Ipad/Andorid y para Iphone/Smartphones.

Todas las funcionalidades básicas de tus publicaciones digitales se adaptarán: índice, enlaces internos/externos, enviar a amigo, marca-páginas, miniaturas, busqueda de palabra, videos, galerías de imagenes...

Además puedes escoger también la opción Biblioteca en la que puedes agrupar diversas publicaciones on-line en una sola App totalmente actualizable.

Imagínate tus catálogos de producto, folletos, revistas, listas de precios, al alcance de tus clientes, distribuidores y también como una poderosa herramienta para tus agentes de ventas.


martes, 7 de agosto de 2012

Fotografía en blanco y negro

Aunque nos encantan los colores y trabajamos con ellos a diario, nos parece que las fotografías en blanco y negro nos ofrecen otra dimensión de la realidad, más expresiva y abstracta, centrándose en lo esencial, en la composición, las texturas, la luz y las sombras...
Os presentamos una selección de fotografías que ha realizado Elena Esteban. ¡Esperamos que os gusten!