jueves, 23 de febrero de 2012

¿Qué es la resolución de un archivo?

Comenzamos nuestra sección "Tiene truco" hablando de uno de los conceptos más importantes relacionado con archivos digitales: la resolución de la imagen.

La resolución de una imagen es la cantidad de pixels que la describen. Suele medirse en pixels por pulgada (ppp) y de ella depende la calidad de la representación. Cuanto más alta es la resolución de una imagen, esta posee más pixels que la describen.

La resolución mínima de una imagen para imprenta es de 300ppp al tamaño real al que va a ir impresa, y la resolución correcta de una imagen para visualizar en pantalla es de 72ppp al tamaño real al que queremos que se muestre.

Esto es muy importante a la hora de valorar qué imágenes valen para ver en pantalla y qué imágenes valen para imprenta. Muy frecuentemente nos encontramos con que se nos envían logotipos que han sido sacados de internet, perfectamente válidos para ver en pantalla, pero que no tienen resolución suficiente para imprenta.





La resolución y las dimensiones de una imagen están íntimamente relacionados. Por lo tanto, si a una imagen se le aumenta la resolución, automáticamente se reducen las dimensiones de la imagen.

¡De donde no hay no se puede sacar!
Si la imagen de 72 ppp la pasamos a 300ppp pero mantenemos las dimensiones originales lo que conseguimos es una pérdida de calidad de la imagen, lo que estamos haciendo es "inventarnos" pixels que no existen para que la imagen tenga más resolución, con lo que el resultado no es válido.



En resumen: las imágenes que se vayan a usar para imprimir tienen que estar a alta resolución (300 ppp) originalmente en las dimensiones a las que vayan a ir impresas.


martes, 21 de febrero de 2012

No hay color

¡El color no existe! Sentimos decepcionarte, pero es solo una percepción de tu cerebro de las distintas longitudes de onda del espectro electromagnético. Hasta tal punto que de todos es sabido, por ejemplo, que los perros no interpretan el color como nosotros. Pero no te preocupes, eso no impedirá que sigas viendo el Arco Iris. El color se crea mezclando espectros de luz, pero... ¿quién se atreve a mezclarlos?

Cualquiera, lo sabemos, pero solo un ojo entrenado será capaz de reconocer la exacta mezcla capaz de gustar y convencer a un cliente, a su publico objetivo, o a un perro. Puedes pedirle color a cualquiera pero, créenos: a la hora de elegir entre cualquiera y un diseñador experto y experimentado... 






martes, 14 de febrero de 2012

¿Y qué significa Pantuás?

Espontáneamente, como nacen los volcanes, un buen día del año 1997, en nuestro universo mundo surgió una nueva, vertiginosa y ajetreada ciudad, de cuya existencia, por raro que parezca, muy pocos tuvieron conocimiento. Ese día nació Pantuás, con poco ruido y muchas nueces, de la desbordante imaginación de una niña. Una niña de cuatro años llamada Elena Povo. 






El 28 de enero de 1999 Elena Esteban y Héctor Macho firmaban las escrituras de constitución de su empresa. 
   
 
 ¡Empresarios! 
¿Nosotros?...



Y, aunque no creamos en la casualidad, aquella Elena Povo, ¡mira tú por donde!, era y sigue siendo, sobrina de esta Elena Esteban. 

Pantuás, en la imaginación de Elena P., era una hermosa ciudad a la que ella enviaba a sus muñecas. Una imaginaria y hermosa ciudad con un imaginario centro comercial, un imaginario cine, imaginarios teatros, colegios...

Sin que interviniera la casualidad, el nombre Producciones Pantuás se utilizó por primera vez en abril de 1998, en las invitaciones de un cumpleaños de Elena P. en la que se representó la obra en guiñol Los tres cerditos. “Producciones Pantuás presenta...”


En la imaginación de Elena E. y Héctor M., su empresa nacía precisamente para llenar de color y diseño todos esos lugares, los imaginarios y los reales. Y así, en las escrituras de la empresa terminó figurando el nombre “Producciones Pantuás”. Y, durante todos estos años, los clientes jamás han dejado de preguntar de dónde había salido tal nombre.

Pero Elena P. no solo prestó el nombre a nuestra empresa, también tenemos que agradecerle que nos “prestara” su gato para nuestro logotipo. La producción de dibujos de Elena P. en aquella época era tan espectacular que solo cabía en un zoo imaginario. Aquí tenéis, algunos de ellos ¡salieron de esa cabeza, de cinco añitos, y de su lápiz!. 









Ya estaba todo: Habían nacido una ciudad imaginaria y una empresa inspirada en la imaginación, ahora solo faltaban los clientes que tampoco creyeran en la casualidad sino en el diseño y la creatividad.