lunes, 26 de noviembre de 2012

MERRY CHRISTMAS… ¡VA POR VOSOTROS!

Más allá de creencias o preferencias, más allá de acusaciones de consumismo exacerbado, o de excesivos fervores religiosos, la Navidad, para Pantuás, ha servido siempre de magnífica excusa para agradeceros la confianza que depositáis en nosotros, año tras año, y desearos lo mejor para vuestras vidas.

Por eso hemos tratado, con mejor o peor fortuna, de ir más allá de una simple felicitación en estas fiestas. Nuestra intención ha sido la de regalaros lo mejor de lo que es nuestro: lo mejor de nuestra creatividad. Y esperamos, de todo corazón, haberos sorprendido agradablemente cada año por esas fechas y haberos arrancado alguna sonrisa, algún estremecimiento y, ¿por qué no?, haberos provocado algún sentimiento.

Por vosotros y para vosotros… ¡Feliz Navidad!

1999 • EL PIN

Oro, Incienso, Mirra (¡mirra!, ¿qué demonios es la mirra?) …y nuestro Pin. No somos los más tradicionales, pero hay cosas a las que nos hemos acostumbrado desde pequeños y los Reyes Magos son nuestros favoritos por eso quisimos que fuesen ellos los que os llevaran algo nuestro en nuestra primera Navidad con vosotros.



2000 • LOS BOMBONES
Volvimos a elegir a nuestra mascota, convencidos de su encanto, para representarnos en la siguiente Navidad. Y, en esta ocasión, se convirtió ni más ni menos que en chocolatinas que pretendían expresaros, lo más gráficamente posible, nuestros más dulces deseos.



2001 • LA BOLA
Allá fue, otro año más, nuestro gato. Esta vez se disfrazó de bola navideña, con la habilidad de Mortadelo, para poder pasar con vosotros, si le admitíais, todas las fiestas. Colgado del árbol para velar y disfrutar con villancicos, luces, champan y vuestra felicidad.




2002 • EL JUEGO
Esta vez quisimos proponeros un juego, la primera parte era sencilla: encontrar, en una sencilla pero  sutil composición, el espíritu de la Navidad, pero la segunda era más compleja y más satisfactoria: encontrarlo en las cosas más cotidianas que son en realidad las importantes, apreciar como, todas ellas, se transforman en esas fiestas.




2003 y 2004 • LOS CUADERNOS DE NAVIDAD
Editar un libro no es tarea fácil. Menos aún cuando tienes que escribir las historias, realizar las ilustraciones y las fotografías, y dotar a todo ello de un especial cariño, pero lo hicimos. ¡Todo sea por vosotros!. Y tenemos que confesar, ahora que no nos oye nadie, que nos encantó tanto hacerlo que, con nuevas historias e imágenes, repetimos al año siguiente.




2005 • El DVD
Ese año salimos a la calle e hicimos las mejores fotografías que pudimos de nuestra ciudad en Navidad. Madrid se engalana en esas fiestas y, parafraseando a Serrat, “está tan bonita que da gusto verla”. Grabamos las fotos en un DVD, lo envolvimos en un estuche con nuestra ciudad silueteada, le añadimos a Nat King Cole cantando, y nos quedó un cocktail más navideño que el ponche caliente.





2006 • VOSOTROS
Ese año quisimos enviaros lo mejor de las Navidades, dentro de unas autenticas y artesanales cajas de original piedra paleva, de Intermón, pero no cabíais. Así que nos las apañamos para que al menos, al mirar dentro, no quedase ninguna duda de que vosotros sois lo mejor de la Navidad.





2007 • UNA BROMA
Vaya por delante que Santa Claus no nos cae mal, pero ya hemos dicho que los Reyes Magos son nuestros favoritos, y les consentimos demasiado, aunque no sabíamos que también eran unos gamberretes capaces de gastarle tal broma a Papá Noel. En fin no creemos que llegara la sangre al río. Era Navidad.





2008 • CRISIS
Esa puñetera había llegado sin avisar y se estaba poniendo ya pesada. La forma de protesta más callejera: un graffiti, nos dio la excusa para pedirle a Santa Claus un poco de ayuda. Usando su Navidad, en anglosajón, él, sin rencor alguno, nos echó una mano para intentar cambiar la actitud y la visión de las cosas más negativas.





2009 • LA FOTO
Regresamos a los orígenes: A la manera más tradicional, a la más vieja usanza, nos esmeramos en realizar una fotografía sin trampa ni cartón, sin ordenador, ni efectos especiales. Colocamos manualmente cada bola y cada vela, apagamos las luces, encendimos las velas, “e… voilà”. La calidez de la Navidad os fue servida.



2010 • EL CALCETÍN
Ya, ya sabemos que tenéis calcetines de sobra, por supuesto. ¡Y a la moda!, pero Santa Claus es muy tradicional, se siente mucho mejor cuando cumplen con el rigor navideño. Así que no quisimos que de ninguna manera fuera a pasar de largo por vuestras casas y os enviamos uno de verdad de Navidad. Además… se lo debíamos a Santa.





2011 • EL OPTINOTICIÓGRAFO
La crisis no cedía y se hacía irrespirable, todos los días amanecían con agobiantes noticias. Sentimos que debíamos hacer algo más que pedir ayuda a la Navidad. Estábamos seguros de que también existían buenas noticias a pesar de todo, así que adquirimos un compromiso para todo el año: iniciar un noticiero propio para encontrarlas y transmitirlas. Y os solicitamos que también nos ayudarais a encontrarlas. Porque, después de todo, todo lo que hacemos lo hacemos para vosotros y con vosotros.





2012 • EL BILLETE DEL BANCO DE PROPÓSITOS PANTUÁS 
Al más puro estilo Willie Wonka, os enviamos un billete por valor de 365 oportunidades de curso legal, con nuestros mejores deseos para que se cumplieran durante el año 2013.



2013 • LA RECETA DE NAVIDAD
Los ingredientes de la Navidad mezclados con todo nuestro cariño para celebrar la Navidad y el comienzo del nuevo año.

2014 • LA VIE EN ROSE 
¡Que nunca falte el optimismo! Este año queremos ayudar a ver el vaso siempre medio lleno con nuestras "gafas de la felicidad" con ellas verás realmente la vida de color de rosa!
¡Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo!



Sesión continua - El discurso del rey


No siempre es fácil mostrarte tal cual eres ante tu rey. En Pantuás estamos convencidos de que no basta con ser un profesional, hay además que demostrarlo y comportarse como tal y, en ocasiones, eso es más complejo de lo que parece.

A veces incluso, ¡paradoja de paradojas!, comportarte como un profesional puede granjearte precisamente las suspicacias de tus propios clientes: Gran parte de nuestras acciones y actuaciones están influenciadas por teóricos axiomas que, en forma de sentencias asertivas, llevamos escuchando toda nuestra vida. En el mundo laboral, por supuesto, eso también ocurre.

¿Quién de nosotros no ha escuchado durante toda su experiencia laboral: “El cliente siempre tiene la razón” o “El cliente es el rey”? Dios nos libre de poner en cuestión, a estas alturas, que efectivamente el cliente es nuestro rey. Pero, ¡ojo! Por muy delicado que sea plantearlo: ¿Es del todo cierto que el cliente siempre tiene la razón? ¿No es posible que, en alguna ocasión, su discurso pueda estar equivocado o, al menos, que el rey tartamudee al desglosarlo? En esas ocasiones, un auténtico profesional tiene la obligación de plantearlo, sobre todo si estima que esa equivocación influirá negativamente en el resultado final del trabajo que se va a realizar.


Algunas profesiones, a mayor abundancia, resultan en algunas de sus vertientes suficientemente conceptuales, suficientemente intangibles, como para que supuestos lugares comunes den a la mayoría de las personas la sensación de poder dominarlas sin previos estudios específicos, sin conocimientos concretos de las mismas. Determinadas áreas del diseño, para nuestra tortura, están así estigmatizadas, y frases como “Para gustos los colores” o “Sobre gustos no hay nada escrito”, parecen dar la razón a quienes así piensan.

Sin embargo, como decimos en uno de nuestros slogans, “Sobre gustos, en realidad, sí hay mucho escrito”… y pintado, esculpido, compuesto, etc., y mucho es lo que hay que estudiar antes de atreverte a diseñar, porque además un diseño es mucho más que una simple cuestión de gustos. Un diseño debe obedecer a múltiples premisas y estar respaldado por una importante base de conocimientos de arte, de herramientas, tecnologías, disciplinas variadas, medios de comunicación y de diseño propiamente dicho y, sobre todo, del estudio del publico objetivo y del objetivo final.

Pero, en base a esas dichosas y sempiternas frases, el papel que a veces parece obligársenos a desempeñar es ¡ni más ni menos que el de  tener que discutirle al rey sus propios gustos! Así, por ejemplo, un cliente nos dice de repente aquello de “no me gusta ese texto, o ese color…”, y no importa lo violento que resulte, no queda más remedio que ser un profesional y sacarle, con toda delicadeza, de su error: “Majestad, discúlpeme, no hemos realizado el diseño pensando en Ud. sino en lo que Ud. pretende conseguir con él y, créame, hemos utilizado todos nuestros conocimientos, y hemos realizado innumerables combinaciones y permutaciones, hasta dar con el texto y color idóneos”.

En algunos casos el cliente finalmente decidirá incluso en contra de nuestro criterio, pero habremos cumplido con la obligación de dar nuestra opinión de expertos, de profesionales. Y eso, podemos asegurarlo, no siempre es fácil ni se comprende. No obstante, nuestro discurso seguirá siendo sincero desde el punto de vista profesional, porque en Pantuás, el cliente, precisamente por ser quien es, nos merece más respeto que todas las demás casas reales juntas.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Sesión continua - Lo que el viento se llevó

Antes de que llegara el viento todo era calma. Las ideas reposaban al sol, como ropa tendida por la imaginación; la creatividad, ese tesoro escurridizo que no todo el mundo parece poseer, se tomaba el tiempo necesario para conquistar a la inspiración, y los hechos, los actos, y los efectos de esa maduración florecían al salir a la luz del sol que iluminaba los resultados sin ser capaz de descubrir jamás grandes defectos. 
















Pero luego, más tarde, llegó el viento. El viento huracanado de las prisas, de la urgencia, del “lo necesito de hoy para hoy”, o peor aún del “lo necesito de hoy para ayer” chiste trasnochado y perjudicial sobre todo para el que lo cuenta. La sociedad enterase vio arrastrada por el viento. Todo se convirtió en consumo rápido, veloz, obligatoriamente inmediato. Una competitividad feroz terminó por imponer que las acciones fueran más rápidas que cualificadas, era más importante que estuvieran de inmediato en el escaparate social que el hecho de que convencieran de inmediato por su factura. Y, volviendo como siempre a lo nuestro, un buen diseño, como cualquier cosa bien hecha requiere de tiempo. Además, se puede asegurar que si no se emplea el tiempo necesario para organizar lo que se pretende, se tardará después el triple de tiempo, perdiéndolo en cambios, modificaciones, rectificaciones, etc. Tal vez se tarde una semana en hacer coincidir las agendas de los implicados, en definir los objetivos y calcular los presupuestos, pero de no hacerlo así tardaremos después tres semanas más en dar con la idea definitiva que ponga a todos de acuerdo.

Pero llegó el viento social y, mientras robaba el tiempo, intentamos explicárselo, pero nos replicó, con su fino bigotillo y su socarrona sonrisa de Clark Gable: “Francamente, queridos, me importa un bledo. Lo necesito para ayer”.

Así que terminas haciéndolo así y cuando sufridas las consecuencias de las prisas, observas los resultados, te dices a ti mismo, dramáticamente, como Escarlata,: “Juro que no volveré a pasar hambre de tiempo”.

Solo hasta que vuelve a llegar el viento, te azota inmisericorde con su desprecio del tiempo robado y repite imperioso: “No puede ser. Lo necesito para ayer”. Y entonces, cansado, agotado de pelear por lo que es lógico, te dices a ti mismo: “Esto es absurdo. Voy a hacerlo… y ya lo pensaré mañana”.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Sesión continua - Toma el dinero y corre


Una de las escenas más surrealistas y cómicas de la historia del cine tenía que ser, cómo no, creación de Woody Allen. Seguramente todos habréis disfrutado del momento en el que Woody intenta atracar un banco pasándole una nota al cajero en la que le escribe precisamente algo parecido a: “¡esto es un atraco, no hable y deme el dinero!”.

El caso es que su intento de discreción se convierte en una auténtica feria cuando el cajero, que no entiende lo que allí está escrito, pregunta qué dice la nota y, ¡en discrepancia con el protagonista, que es quien la ha escrito!, empieza a consultar a todo el mundo, y todos están de acuerdo en que pone cualquier otra cosa, menos lo que pone en realidad. ¡Hilarante!... en el cine.



En la realidad, sin embargo, no es tan gracioso. Algunos presupuestos de la competencia que hemos visto últimamente, podrían haber sido escritos por el protagonista de esa película. De hecho podrían decir exactamente lo mismo. Porque en realidad es un auténtico atraco presupuestar con precios tirados a la baja, e incluso con algunas opciones teóricamente gratuitas, soluciones que no sirven en absoluto para satisfacer las necesidades reales del cliente.

¿Cómo se puede realizar una oferta para un cliente sin estudiar primero su perfil, sus necesidades, sin un mínimo briefing? Investigar, no solo lo que el cliente quiere sino lo que en realidad necesita, es la obligación de cualquier profesional que se tenga como tal antes de pasar a ofrecerle ninguna solución, por poco precio que esta tenga. ¿Desde cuándo algo resuelve las necesidades de un cliente por el simple hecho de ser gratis? Eso suponiendo que lo sea, porque todos sabemos que finalmente cualquier cosa, sin precio, termina necesitando un enorme presupuesto para llegar hasta la solución final habiendo gastado además tiempo, confianza, energías e imagen.

Últimamente, potenciadas por la crisis, un montón de propuestas económicas se disfrazan de galimatías apenas entendibles y prometen hacer lo mismo que soluciones con un coste más alto y que fijan su prioridad en el objetivo, en la investigación, y en encontrar la solución idónea y más rentable.

Es duro decirlo, pero esas ofertas están desprovistas de ética y profesionalidad y buscan secuestrar una operación sin preocuparse de la validez, rentabilidad y coherencia del trabajo realizado. Son ofertas que no buscan la fidelización del cliente, esa que solo se consigue esforzándose por satisfacerle y retornarle con creces la inversión realizada.

En Pantuás queremos pervivir de nuestro trabajo y de esa filosofía de lealtad “cliente-diseñador”. Seguiremos ofertando calidad y excelencia. Y, aunque nos encanta Allen, jamás  apostaremos por la filosofía del “toma el dinero y corre”.