miércoles, 6 de febrero de 2013

Sesión continua - Sexo, mentiras y cintas de vídeo

 Una puñetera racha de despropósitos ha desembocado finalmente en una crisis que está acabando con la paciencia de muchos y, por desgracia, con las empresas de muchos más. Y, no nos engañemos, sabemos que, a pesar de lo que nos cuenten, 2013 no va a ser tampoco un año fácil. No somos niños, debemos tener mucho cuidado con los pasos a dar en este nuevo año.

Y, por eso mismo, porque no somos niños, no podemos dejar de sentirnos indignados con todo ese chalaneo mercadológico que, en los últimos tiempos a modo de canto de sirenas, está creciendo a pasos agigantados.

Si exploras las redes te sientes incluso acomplejado. En una explosión de fantasía. Las redes, además de sexo y cintas de vídeo, se han llenado de mentiras, de repente parece que todo el mundo es un gurú de la mercadotecnia, y de la mercadotecnia aplicada a los más ultranovedosos entornos y medios. En menos tiempo de lo que han necesitado estos medios para desarrollarse, ha dado tiempo a que se formen en ellos millones de profesionales que no solo lo saben todo acerca del marketing, del social media, del Roi, etc., etc., sino que están absolutamente preparados para asesorar al resto del mundo sea cual sea su problema. El problema es que no queda resto del mundo al que asesorar.


Podemos permitirnos el lujo de ser generosos, de dar todos esos consejos gratuitamente, y echar a perder el poco mercado que quede con soluciones que en realidad no son válidas, porque finalmente nadie parece necesitarlos. Todo el mundo parece saberlo todo y, en lugar de necesitar ayuda, estar deseando regalarla. De manera que simplemente contamos lo que contamos para que todo el mundo sepa que lo sabemos.

Pero… si todos somos tan expertos, si todos somos tan profesionales y estamos en posesión de la panacea universal y de la piedra filosofal, ¿cómo es posible que estemos en medio de tal crisis?, ¿cómo es posible que, día tras día, sigan desapareciendo empresas y puestos de trabajo?

Pantuás acaba de cumplir catorce años. Ya, ya lo sabemos: Cumplir una edad no es garantía de experiencia positiva, pero sí de aprendizaje y supervivencia y lo que podemos asegurar es que, cumplidos esos años dedicados con aprovechamiento al marketing y a la comunicación, ni siquiera ahora tenemos todas las respuestas. Seguimos buscándolas, día a día, seguimos estudiando constantemente, y cada vez que un proyecto cae en nuestras manos lo analizamos como si fuera el primero, porque en realidad lo es. Creemos que todo proyecto es siempre el primero con unas determinadas circunstancias y que solo examinándolo en profundidad puede uno atreverse a darle la solución que necesita para desarrollarse con provecho. Cada caso, tiene diferentes cuestiones que formular y diferentes respuestas y soluciones que aplicar.

Tal vez estemos equivocados, pero creemos que el conocimiento absoluto solo se puede conseguir persiguiéndolo eternamente, y que no existe la solución única y universal, para todos los negocios, que permita presumir de poder garantizar el éxito en cualquier circunstancia y situación.

Es más, por otro lado, creemos que la única manera de conservar las soluciones que se conocen y de buscar, e ir acumulando las que se necesitan, es la de actuar como una empresa, profesionalmente, sin regalar conocimientos, ni trabajos, pero no por falta de generosidad, sino por profesionalidad, cobrando los trabajos y los servicios para poder ponerlos en marcha con ese acompañamiento profesional, pues de lo contrario la idea regalada, por buena que sea, sin la puesta en práctica adecuada tampoco servirá para nada. Cuando en Pantuás nos sobra algo, preferimos regalárselo a una ONG.

Nos parece más adecuado que regalar, supuestamente, los embrujos y hechizos necesarios para que le crezca de nuevo el pelo a la empresa en particular y a la economía en general. Claro que en Pantuás no somos buhoneros, videntes, alquimistas, ni gurús. Somos diseñadores, asesores, profesionales, y solo garantizamos que estudiaremos en profundidad cada necesidad hasta encontrar la solución idónea a la misma.

Y así hemos logrado llegar a la adolescencia. ¡14 años! Estamos preocupados con el acné y con el futuro, pero de momento vamos a celebrarlo, no sabemos si con sexo y cintas de vídeo, pero desde luego sin mentiras.