miércoles, 10 de junio de 2015

Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Valladolid 8 de mayo de 2015

Un año más hemos tenido el placer de realizar la imagen del evento para el Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que se celebró en Valladolid el pasado 8 de mayo.

Cada año es un reto para nuestro equipo dar con la imagen que transmita el espíritu de esta organización y todo lo que representa para la sociedad actual.



Nuestro planteamiento en esta ocasión se centró en reflejar la cruda realidad a la que se enfrentan la Cruz Roja y la Media Luna Roja en los fondos de las imágenes que hemos utilizado: localidades devastadas por la guerra o por desastres naturales, personas en riesgo de exclusión social, enfermedades mortales como el ébola, parados, ancianos, inmigrantes desesperados intentando alcanzar la costa... Imágenes en blanco y negro, algo borrosas como una realidad que queremos dejar atrás.

Por delante de esas imágenes incorporamos una fotografía en colores vivos representando esa misma realidad una vez que esta organización ha intervenido en ella: ancianos atendidos con cariño, inmigrantes que encuentran apoyo, niños que se escapan de la guerra, personal dispuesto a enfrentarse con la peor de las enfermedades...

El acto, presidido por su majestad la Reina, se celebró en Valladolid, en el Auditorio Miguel Delibes, colocamos 2 banderolas en la entrada del mismo y realizamos el diseño del escenario con una trasera de 16m así como el photocall para la foto de familia.

Aquí os dejamos una pequeña muestra del evento, ¡esperamos que os guste!













martes, 7 de abril de 2015

Mercadeando: Sin rodeos ¿qué coño quieres?

Javier González Ogando
Director de Marketing en Pantuás

No es mi intención ser descarado, sino, como he dicho en otras ocasiones, ir directo al grano, sintetizar. Si coloco esa impertinente pregunta en la cabecera, es porque es la pregunta que hay que hacerse a la hora de emprender cualquier negocio. La que tiene que hacerse uno a sí mismo y la que le tiene que hacer a los demás.

No quién eres, ni qué sabes, ni qué puedes, sino, ¿qué quieres? Porque lo único que tendrá ciertas garantías de salir bien es hacer aquello que, de verdad, quieres hacer.

Y una vez contestada, por ti mismo, esa pregunta, si has decidido emprender un negocio y cuál va a ser, debes hacérsela al público al que vayas a dirigir ese negocio. Porque solo tendrá ciertas garantías de triunfo si le das al público precisamente lo que quiere, como lo quiere.

Luego vendrán los planes, las acciones de marketing, pero todo ello en base a esa primera reflexión. ¿Qué quiero en realidad, y qué quiere la gente a la que voy a dirigirme? Y entonces sí, cuando tengas esas respuestas y estés seguro de ellas, deberás empezar a planificar.

  1. Yo: con respecto a mi plan, fortalezas y debilidades.
  2. Ellos: con respecto a mi plan, los clientes, ¿qué demandan?
  3. El Mercado: fortalezas y debilidades, con respecto a la competencia, selección de proveedores o intermediarios, en caso de que deba haberlos, momento social y económico, nicho a ocupar.
  4. El Producto: condiciones de compra y venta, precios y servicios. 
  5. Ubicación, medios y recursos.
  6. Estrategia de comunicación, medios de promoción.
  7. Previsión: plazos, umbral de rentabilidad, objetivos de ventas…

Esto debería ser obligatorio para empezar a andar. Pero, si eres uno de esos emprendedores que gustan de ser absolutamente metódicos, o si tienes un montón de recursos y estás pensando en organizar una gran empresa, “como Dios manda”, entonces, antes de lanzarte, empezar a trabajar, a vender, etc., deberías planificar también, hasta la saciedad, otra montaña de futuras vicisitudes a corto, medio y largo plazo: un plan de operaciones y de recursos humanos con su consiguiente posible evolución; un plan jurídico mercantil y un plan económico financiero, con todos y cada uno de los infinitos detalles que ello implica: el régimen fiscal, las figuras jurídicas, el órgano de administración, un organigrama general, formas de contratación, cuestiones laborales, política retributiva, seguros, leyes correspondientes, inversión y financiación, amortización, ingresos y gastos, cuenta de explotación, contabilidad, tesorería, balances…

¿A que ya sabéis lo que voy a decir? Si esta última parte es tu forma de ver las cosas, e incluso si lo es solo la primera parte, “A no ser que tú mismo lo seas, si quieres hacer algo bien, consulta al experto”, porque de lo contrario, cuando tengas todo eso controlado, ya no tendrás ganas, ni edad, para emprender.

Próximo articulo: “Su majestad, el ROI”.

jueves, 12 de marzo de 2015

Mercadeando: ¿Bricomarketing? (cómo no hacer un plan)


Javier González Ogando
Director de Marketing en Pantuás 









Basta con que hayáis montado uno de esos muebles que los fabricantes nos venden despiezados, al objeto de que salgan más baratos, para que ya seáis muy conscientes de que no conviene emprender nada sin instrucciones previas, al menos si no queremos que, en lugar de un armario, nos salga una mecedora, o nos de un infarto en el intento.

Y si creéis que a la hora de poner en marcha una empresa, o un proyecto cualquiera, la cosa es diferente, lamento deciros que estáis absolutamente equivocados. Por muy bien que conozcáis el negocio que queréis poner en marcha, sin un plan previo que dibuje claramente cada paso que debéis dar, vuestro armario terminará siendo una mecedora, y os encontraréis intentando vender asientos a un público que quiere un espacio para guardar cosas. 

En el principio de los tiempos, el Pleistomarketing, encontramos una pista, que sigue siendo valida, de cuáles son algunos de los conceptos que debemos tener en cuenta a la hora de crear nuestro mapa de instrucciones. Eso que los expertos conocen como “Las cuatro P´s”: Product, Price, Place, Promotion. 

O, lo que es lo mismo, analiza en profundidad el producto o servicio que vas a producir y/o comercializar, qué precio es interesante y rentable, en qué entorno vas a promocionarlo, y de qué manera, todo ello teniendo en cuenta tus objetivos, económicos y desarrollistas, y tu necesidad de cuota para cumplirlos, analizando tus puntos fuertes para lograrlo, y los débiles para subsanarlos, comparándolos con la competencia y en base al público objetivo que hayas decidido alcanzar.  

Esa sería una posible forma de plasmar un plan de marketing. Pero, por si no lo sabías, “los tiempos están cambiando”, al menos eso dice Bob Dylan, y yo le creo. De hecho, hoy día, los clientes han cambiado, ya no se quedan esperando a que les vendas lo que tienes, son ellos los que exigen lo que necesitan, y mas te vale que les escuches y crees un producto para sus necesidades, o adaptes tu oferta a las mismas, dependiendo de que vayas a fabricarlo, o de que seas el distribuidor de uno ya fabricado.

Y los medios… ¡Ay, los medios! Si los clientes han evolucionado, los medios se han salido de la escala de la evolución, y siguen creciendo a toda prisa. Esos medios han hecho que el entorno pueda medirse a escala planetaria. Así pues, aunque la base sea la misma, cada P de esas famosas cuatro ha cambiado de tamaño, prioridad, e intensidad, y además se les han añadido otras muchas letras. Por ejemplo, Philip Kotler proponía las siguientes:
C.C.D.V.: Create, Comunicate, Delivery Value, Target Profit.

Es decir, adaptándonos a esos cambios: crear algo de valor, estudiando las necesidades del nuevo y evolucionado público objetivo, Comunicar ese valor de manera emocional, inspirando al que recibe esa comunicación, y, por último, entregar ese valor de la manera más cercana y amigable al cliente final. Todo ello dirigido a un mercado objetivo, y por un beneficio legítimo.

Nuevas filosofías, nuevas tendencias, en el fondo con la misma base, pero cambiantes, con lo que, aunque hay muchas maneras de hacer un plan de marketing, y de hecho existen incluso simuladores del mismo corriendo por las redes, cada uno de ellos necesita de un estudio previo de circunstancias de mercado. Así pues, en un próximo capítulo, intentaré desgranar claramente cuáles son esos primeros pasos obligatorios que debéis plantearos al poner uno en marcha. Insisto, hay cosas que, seáis o no unos expertos, debéis saber, pero ahora permitidme que termine con la que se convertirá en nuestra frase de cabecera. 

“A no ser que tú mismo lo seas, si quieres hacer algo bien, consulta al experto”.

Próximo artículo: "Sin rodeos ¿qué coño quieres?"


miércoles, 4 de marzo de 2015

Mercadeando: KISS*


Javier González Ogando
Director de Marketing en Pantuás 







*Keep It Simple, Stupid!

Siempre que puedo prefiero sustituir los anglicismos por palabras en nuestro idioma que, ya lo sabemos, es extraordinariamente rico y resulta idóneo cuando se trata de dar un enfoque preciosista al discurso. Pero cuando se trata de sintetizar, hemos de reconocer que el inglés lo hace como nadie.

No estoy contando todo esto de manera gratuita. Es de síntesis precisamente de lo que quiero hablar. Hoy comenzamos una nueva entrega de artículos, tenemos un doble titulo que estrenar, y quiero ir a la raíz del asunto: el marketing.

Cada cierto tiempo algún autoproclamado gurú del marketing, se saca de la bocamanga una filosofía barata de andar por casa y convierte esta ciencia en algo lleno de parábolas y metáforas, con el propósito de hacer que cualquiera pueda acceder a los “secretos” y “trucos de magia” de la mercadotecnia, consiguiendo, sin embargo el efecto contrario, complicar aún más cada concepto.

Las parábolas y metáforas solo funcionan cuando quien las recibe es un experto en el mundo del que estas le hablan, de lo contrario solo generan más confusión, y que cada cual interprete lo que le dé la gana de lo que está escuchando, lo que suele traducirse en costosos errores de interpretación y fallidas puestas en marcha de planes equívocos.

Como todas las ciencias objeto de estudio, el marketing debe hacerse simple, pero es complejo. Requiere de un conocimiento profundo de sus leyes, sus tesis, sus técnicas y procedimientos, para poder luego hacer un ejercicio que logre, de manera sencilla, alcanzar los objetivos perseguidos.

En próximos artículos (post, para los fanáticos de lo on-line), intentaré dejar claros algunos de esos conceptos de marketing, que me parece necesario que se conozcan, que se manejen desde un plano de simple conocimiento, para que pueda producirse posteriormente una conversación entre el experto y el neófito. Es vital que el experto en marketing y el empresario, el emprendedor, el autónomo, etc., puedan dialogar en los mismos términos. Pero hacedme caso, empresarios, emprendedores, etc., a no ser que vosotros mismos lo seáis, cuando vayáis a poner estrategias y técnicas de marketing en marcha, consultad de nuevo al experto.

Espero que todo ello nos sirva para acercar posturas, para dejar clara la importancia del marketing y todo su significado, que a veces se minimiza en distintos conceptos simples todos los cuales forman parte sin embargo del mismo, y para entendernos unos a otros en próximos contactos. Pero, como decía, eso formará ya parte de esos próximos encuentros.

Próximo: “¿Bricomarketing? Cómo no hacer un plan”.