jueves, 12 de marzo de 2015

Mercadeando: ¿Bricomarketing? (cómo no hacer un plan)


Javier González Ogando
Director de Marketing en Pantuás 









Basta con que hayáis montado uno de esos muebles que los fabricantes nos venden despiezados, al objeto de que salgan más baratos, para que ya seáis muy conscientes de que no conviene emprender nada sin instrucciones previas, al menos si no queremos que, en lugar de un armario, nos salga una mecedora, o nos de un infarto en el intento.

Y si creéis que a la hora de poner en marcha una empresa, o un proyecto cualquiera, la cosa es diferente, lamento deciros que estáis absolutamente equivocados. Por muy bien que conozcáis el negocio que queréis poner en marcha, sin un plan previo que dibuje claramente cada paso que debéis dar, vuestro armario terminará siendo una mecedora, y os encontraréis intentando vender asientos a un público que quiere un espacio para guardar cosas. 

En el principio de los tiempos, el Pleistomarketing, encontramos una pista, que sigue siendo valida, de cuáles son algunos de los conceptos que debemos tener en cuenta a la hora de crear nuestro mapa de instrucciones. Eso que los expertos conocen como “Las cuatro P´s”: Product, Price, Place, Promotion. 

O, lo que es lo mismo, analiza en profundidad el producto o servicio que vas a producir y/o comercializar, qué precio es interesante y rentable, en qué entorno vas a promocionarlo, y de qué manera, todo ello teniendo en cuenta tus objetivos, económicos y desarrollistas, y tu necesidad de cuota para cumplirlos, analizando tus puntos fuertes para lograrlo, y los débiles para subsanarlos, comparándolos con la competencia y en base al público objetivo que hayas decidido alcanzar.  

Esa sería una posible forma de plasmar un plan de marketing. Pero, por si no lo sabías, “los tiempos están cambiando”, al menos eso dice Bob Dylan, y yo le creo. De hecho, hoy día, los clientes han cambiado, ya no se quedan esperando a que les vendas lo que tienes, son ellos los que exigen lo que necesitan, y mas te vale que les escuches y crees un producto para sus necesidades, o adaptes tu oferta a las mismas, dependiendo de que vayas a fabricarlo, o de que seas el distribuidor de uno ya fabricado.

Y los medios… ¡Ay, los medios! Si los clientes han evolucionado, los medios se han salido de la escala de la evolución, y siguen creciendo a toda prisa. Esos medios han hecho que el entorno pueda medirse a escala planetaria. Así pues, aunque la base sea la misma, cada P de esas famosas cuatro ha cambiado de tamaño, prioridad, e intensidad, y además se les han añadido otras muchas letras. Por ejemplo, Philip Kotler proponía las siguientes:
C.C.D.V.: Create, Comunicate, Delivery Value, Target Profit.

Es decir, adaptándonos a esos cambios: crear algo de valor, estudiando las necesidades del nuevo y evolucionado público objetivo, Comunicar ese valor de manera emocional, inspirando al que recibe esa comunicación, y, por último, entregar ese valor de la manera más cercana y amigable al cliente final. Todo ello dirigido a un mercado objetivo, y por un beneficio legítimo.

Nuevas filosofías, nuevas tendencias, en el fondo con la misma base, pero cambiantes, con lo que, aunque hay muchas maneras de hacer un plan de marketing, y de hecho existen incluso simuladores del mismo corriendo por las redes, cada uno de ellos necesita de un estudio previo de circunstancias de mercado. Así pues, en un próximo capítulo, intentaré desgranar claramente cuáles son esos primeros pasos obligatorios que debéis plantearos al poner uno en marcha. Insisto, hay cosas que, seáis o no unos expertos, debéis saber, pero ahora permitidme que termine con la que se convertirá en nuestra frase de cabecera. 

“A no ser que tú mismo lo seas, si quieres hacer algo bien, consulta al experto”.

Próximo artículo: "Sin rodeos ¿qué coño quieres?"


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